El analista conocido en X como Desmond explicó qué hace viable el diseño en el corto plazo. Según su análisis, toda arquitectura cuántica de este tipo depende de dos capacidades técnicas básicas.

La primera es la fidelidad de las compuertas de dos cúbits, una medida que indica con qué precisión la máquina ejecuta operaciones sobre pares de cúbits sin introducir errores. El diseño Walking Cat de IonQ requiere una fidelidad superior al 99,99%, señala Desmond.

La segunda es el transporte confiable de iones, que permite mover físicamente los cúbits a través del chip hacia las zonas especializadas donde se ejecutan las operaciones.

«Ambas capacidades ya fueron alcanzadas por los sistemas comerciales de IonQ», sostuvo Desmond. En otras palabras, según el analista, el paper no describe una máquina hipotética que requiere invenciones pendientes, sino un diseño que ensambla piezas que la empresa ya opera en sus equipos actuales.