Los signos de product-market fit están a la vista. Proyectos como Tether, Circle, Uniswap, Lido, OpenSea, o GMX generan cientos de millones, e incluso billones de dólares en ingresos (Sin mencionar los exchanges centralizados como Binance o Coinbase) por satisfacer la demanda de “Tokens negociables”, “Stablecoins” y “Collectibles”.

Cripto es un sector “start-up”, aún diminuto, sujeto a vaivenes extremos e incertidumbre radical, pero que tendrá éxito en la medida en que (1) satisfaga demandas reales, (2) perdure en el tiempo y (3) acierte al menos una vez.

1) Utilidad

UniSwap generó $557 millones en el último año con un equipo ridículamente pequeño. Un salto cuántico en eficiencia y productividad, habilitado por las nuevas tecnologías.

La tecnología que se está construyendo es más eficiente, y por eso instituciones financieras tradicionales, bancos centrales e incluso gobiernos están tomando prestados conceptos y utilizando productos de la industria cripto.

2) Crecimiento exponencial

Cripto es muy pequeño en comparación con el sistema financiero tradicional. Pero, si algo crece a interés compuesto durante un período lo suficientemente largo, una pequeña base inicial puede llevar a resultados que desafían cualquier lógica. Esa es la magia de los fenómenos exponenciales.

La industria ha pasado de ~$100 billones en 2019 a ~$1 trillón en 2023. Ese ritmo de crecimiento haría que las criptomonedas sean una activos de $10 trillones en solo cuatro años, y un activo de $100 trillones en una década (Equivalente al valor conjunto de los mercados americanos de acciones y bonos)

Parece una locura, porque es una locura. Porque proyectarse hacia el futuro no es intuitivo. Pero el crecimiento exponencial es increíble.

3) Sucesos raros y Cisnes Negros

Como dice Morgan Housel, “cualquier cosa enorme, famosa o influyente es el resultado de un suceso raro”. Muy pocos sucesos son responsables de la mayoría del resultado.

No hace falta hacerlo todo bien. Muchas cosas pueden salir mal, romperse y fallar. El ecosistema cripto solo necesita hacer una cosa bien y seguir haciéndola durante el tiempo suficiente para permitir que el interés compuesto haga su magia.

Existe demanda real para la transferencias de valor a través de internet. Y no es difícil pensar en catalizadores que puedan multiplicar esa demanda:

  • Cada vez más activos del mundo real tokenizados.
  • Vidas cada vez más digitales e identidades online cada vez más valiosas.
  • Crecimiento del e-commerce y de la economía de creadores digitales.
  • Trabajo cada vez más online y remoto.
  • Comunidades online evolucionando hacia formas de acción económica y política cada vez más coordinadas.
  • Nuevos estados fallidos, corrupción interna e infraestructuras financieras desmoronándose.
  • Los mundos físico y digital partiéndose en dos bloques encabezados por USA y China respectivamente, y necesitados de estados físicos y “Digitales” neutrales (La Unión Europea, Suiza, Emiratos, Singapur, Bitcoin o Ethereum) que permitan flujos de capital y cooperación económica entre los imperios en competencia.

Y muchos más. Pero dejemos la especulación sobre el futuro, y lo que se necesita para llegar allí, para otro momento.