World, que aspira a ser un método de acreditación de identidad válido para distintos mercados a través de su aplicación, no cuenta con el aval del Sernac. Esa entidad considera que el escaneo de iris podría violar aspectos de la Ley del Consumidor y la Ley de Protección de Datos Personales. La normativa exige que el uso de datos biométricos, correo y otros, sea limitado y no se entienda como un “cheque en blanco” para su uso extensivo en otras áreas.

Según lo informado, el regulador ha recibido numerosos reclamos relacionados con Worldcoin, que ahora operan bajo el nombre de World, especialmente durante los últimos meses.

Entre estos, destaca el de un consumidor que expresó: “Worldcoin almacena datos como el reconocimiento facial, sin posibilidad de eliminarlos. Esto es preocupante porque, si la empresa sufre un hackeo, no puedo cambiar mis datos biométricos como lo haría con una contraseña. Cualquiera que tenga acceso a estos datos podría causar un daño perpetuo”, según se aprecia en la página web del Sernac.

Worldcoin, ahora World, ha sido anteriormente señalada por las autoridades de varios países en Latinoamérica y Europa debido a estas prácticas, mostrando una preocupación generalizada por la privacidad y el consentimiento informado en el uso de datos biométricos.

Como ha sido reportado por CriptoNoticias, varios países han decidido expulsar a Worldcoin, por temas relacionados con la privacidad y el manejo de los datos.

En España, la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) exigió que World cese de inmediato la recolección de datos personales y detenga el uso de la información ya recolectada. Lo mismo ocurrió en Hong Kong, donde la Oficina del Comisionado de Privacidad para Datos Personales (PCPD) inspeccionó las oficinas de World debido a la gestión inapropiada de datos de escaneo de iris y emitieron advertencias sobre el compartir datos biométricos sin el consentimiento adecuado.

Por otro lado, en Kenia, las autoridades prohibieron las operaciones de World por dudas sobre la legalidad y la ética detrás de la recolección de datos del iris, especialmente la falta de transparencia y consentimiento informado en la selección de usuarios de ciertas áreas geográficas.