El proyecto de reserva estratégica basada en bitcoin, impulsado por la senadora Cynthia Lummis –conocida en el Capitolio como «La reina de las criptomonedas»-, ha captado la atención de numerosos países y figuras destacadas de la industria. Con esta propuesta, se pone en evidencia el potencial de bitcoin como una herramienta innovadora para modernizar la gestión de activos nacionales.

Lummis presentó su propuesta legislativa en julio de este año, dejando claro que su objetivo era fortalecer el dólar estadounidense y asegurar el liderazgo de Estados Unidos en innovación financiera. El proyecto recibió el respaldo de Donald Trump durante su campaña presidencial, quien prometió hacerlo realidad si regresaba a la Casa Blanca, garantizando así un futuro más favorable en términos de regulación.

El tema ha ganado cada vez más protagonismo a medida que se acerca la asunción de Trump, quien se atribuye logros como el aumento del precio de bitcoin por encima de los USD 100.000. Han surgido diversas opiniones: algunos, como Saifedean Ammous, consideran que las promesas del presidente electo no son más que alegatos vacíos, mientras que otros, como el expresidente de la Reserva Federal Bill Dudley, piensan que una reserva de bitcoin sólo beneficiaría a quienes ya poseen el activo.

El concepto de un «tesoro en bitcoin» se refiere a que un gobierno empiece a acumular BTC de manera regular, con la intención de que estos fondos sean parte de sus reservas nacionales. Tradicionalmente, los países han almacenado valores como el oro, dólares estadounidenses o bonos de otros gobiernos, considerados por las naciones como seguros y estables. Sin embargo, los tiempos han cambiado y cada vez más estados buscan diversificar sus activos y protegerse contra la inflación de la moneda fíat, adoptando estrategias para asegurar la estabilidad económica a largo plazo.