Si la llegada de internet fue toda una revolución, la de la IA no se ha quedado atrás. Sin duda, está en boca de todo el mundo, porque es cierto que puede ayudar y tener más puntos a su favor que en contra. Eso sí, siempre y cuando se haga un uso correcto de la misma.

La inteligencia artificial se puede encargar de numerosos campos pero sobre todo de gestionar contratos inteligentes, detectar fraudes y automatizar transacciones para ayudar y facilitar el trabajo de los humanos. Mientras que la tokenización permitirá dividir y vender cualquier activo: desde una empresa hasta un árbol en la selva amazónica. ¿De qué manera? En pequeños tokens negociables en blockchain. Como resumen y gracias a estos pasos hacia delante, se democratiza la inversión, abriendo oportunidades a personas que antes no podían participar en ciertos mercados.