En un mundo sacudido por la incertidumbre económica, el oro y bitcoin (BTC) emergen como protagonistas de un mercado que busca refugio ante la tormenta.

La guerra comercial entre potencias y un dólar estadounidense en declive han catapultado a estos activos a la atención de los inversionistas.

En este escenario, tanto el metal precioso como la moneda digital consolidan su papel como opciones frente a la inflación y la inestabilidad financiera.

El oro ha marcado un hito al registrar nuevos máximos históricos, con su precio situándose en 3.400 dólares por onza.

Este ascenso, que representa un aumento del 100% desde 2020, responde a las crecientes tensiones comerciales y la debilidad del dólar estadounidense.

Uno de los factores que impulsa el precio de este legendario activo es la creciente compra de oro físico. La demanda del metal precioso ha crecido entre bancos centrales y fondos de inversión.

Según el índice DXY, que mide el valor del dólar frente a una canasta de seis monedas extranjeras, la moneda estadounidense ha caído a 98, su nivel más bajo en cinco años.

Este valor, inferior al punto de referencia de 100, establecido en 1973, refleja una pérdida de fuerza frente a divisas como el euro y el yen japonés.

Por ello, el oro ha captado una mayor demanda en un contexto de incertidumbre económica. Los inversionistas, enfrentados a un panorama volátil, ven en el metal una apuesta segura.