El debilitamiento del dólar, evidenciado por el índice DXY que lo ubica en 98, intensifica el atractivo del oro y bitcoin. Este nivel refleja una tendencia bajista que podría prolongarse si persisten las políticas comerciales agresivas y las expectativas de un crecimiento económico más lento en Estados Unidos.

La correlación entre el oro y el bitcoin, alineada por primera vez en años, sugiere un cambio en el sentimiento del mercado, donde los inversionistas buscan protección frente a un dólar más débil y una mayor incertidumbre.

En consecuencia, el escenario actual plantea preguntas sobre el rumbo de la economía global. Mientras los aranceles y las tensiones comerciales dominan los titulares, el oro y BTC se posicionan como termómetros de un mercado que navega en aguas turbulentas.