Buena parte de la migración de usuarios tiene que ver con las políticas de transacciones de ambos clientes, que determinan qué tipo de transacciones un nodo acepta, almacena en su mempool (la «sala de espera» de transacciones no confirmadas) y retransmite a otros nodos.
Esas políticas no alteran las reglas de consenso de Bitcoin, que son las que definen qué transacciones y bloques son válidos en la red, pero sí afectan cómo los nodos gestionan sus recursos y priorizan el tráfico en la red.
Bitcoin Core, en cuanto a las transacciones OP_RETURN, que permiten incluir datos no financieros en la red (como metadatos, textos o imágenes), optó por un límite teórico de 80 bytes por transacción. Sin embargo, en su próxima versión, v.30, Core eliminará esa restricción, permitiendo hasta 100.000 bytes de datos en OP_RETURN.
Algunos desarrolladores bitcoiners perciben ese cambio como un enfoque permisivo, facilitando una amplia gama de actividades en la red, incluidas aquellas que podrían no alinearse con el propósito original de Bitcoin. Estos desarrolladores interpretan esta permisividad como una postura despreocupada frente al «spam«. En el contexto de Bitcoin, se denomina spam de manera peyorativa a las transacciones que incluyen datos no financieros, como imágenes o textos incrustados.
Desde Bitcoin Core aluden que este cambio tiene como objetivo armonizar las políticas de retransmisión con las prácticas actuales de los usuarios, fomentando la libertad de uso de la red.
En ese sentido, como lo reportó CriptoNoticias, durante mayo, usuarios de Bitcoin inundaron la red de transacciones no monetarias, lo que refleja que muchos de los que interactúan con la cadena creada por Satoshi Nakamoto pretenden usarla no solo para fines de transmisión de valor.
Por otro lado, Bitcoin Knots adopta un enfoque más restrictivo. En relación con OP_RETURN, Knots impone por defecto un límite de 42 bytes.
Además, incluye una opción denominada de forma particular «reject parasites«, que permite a los operadores filtrar transacciones consideradas de bajo valor, como las asociadas a protocolos de datos no financieros, incluyendo los populares Ordinals, que incrustan imágenes o textos en el archivo de Bitcoin. Estas políticas buscan reducir la carga en los nodos y priorizar las transacciones monetarias.
Bitcoin Knots adopta un enfoque que otorga a los operadores de nodos mayor capacidad para definir las políticas de sus nodos, tanto en la retransmisión de transacciones como en la generación de plantillas de minería.
Esto permite a los usuarios de Knots ejercer un control más granular sobre qué transacciones priorizan o filtran, alineándose con una visión que apunta a la soberanía del operador del nodo.